El reclamo, formulado por el presidente de la Unión Industrial Argentina durante su gira en el Norte del país, apunta a retomar beneficios impositivos de antaño y aliviar la carga estructural que erosiona la competitividad.
La Unión Industrial Argentina (UIA), en la voz de su presidente Martín Rappallini, impulsa una exigencia clave en medio de un escenario económico tensionado: la recuperación de un régimen de contribuciones patronales que alivie los costos laborales y reactive el dinamismo productivo, especialmente fuera de la región pampeana. Es un llamado a la acción, que llegó durante su visita a Tucumán y Jujuy, donde mantuvo encuentros con los gobernadores Osvaldo Jaldo y Carlos Sadir y líderes locales, según divulgó el propio Rappallini.
La propuesta concreta alude al derogado Decreto 814 de 2001, que fijaba una alícuota única del 16 % para las contribuciones patronales y permitía descontar un porcentaje del IVA según la lejanía a los puertos: en Tucumán, esa deducción alcanzaba el 7,6 %, en zonas rurales 8,6 %, mientras que en Salta oscilaría entre 6,55 % y 10,75 %. México del interior se había beneficiado con inversiones industriales, atraídas por ese diferencial.
En palabras del dirigente: “Tenemos un sistema impositivo récord y un sistema laboral antiguo, y necesitamos invertir en infraestructura, educación y un mejor financiamiento”. Rappallini añadió que “la macro es importante, pero no es el fin, es el medio. Hay que trabajar en la microeconomía y en el costo argentino” . El reclamo se encuadra en la agenda que la UIA presentará el 2 de septiembre en Córdoba, con motivo del Día de la Industria y en vísperas de las elecciones legislativas bonaerenses.
Ese documento “contrato productivo”, como fue bautizado, incluirá también demandas por tasas de interés razonables —hoy en torno al 70 % anual—, reformas estructurales, y medidas que permitan cerrar una brecha de costos del 25 % respecto de Brasil y México . El sector muestra confianza en que la normalización macroeconómica es un paso, pero no suficiente para reactivar el empleo y la inversión.
En paralelo, el gobierno argentino sancionó en marzo de este año el Decreto 149/2025, que prohíbe a cámaras empresariales exigir aportes obligatorios a empleadores no asociados, reduciendo los costos laborales en un rango estimado entre 0,5 y 1 % del salario, una medida especialmente favorable para pymes del comercio e industria.
De modo complementario, la Anses, por Resolución 278/25, actualizó en agosto las bases imponibles mínimas y máximas —$ 105.857,99 y $ 3.440.334,99— así como prestaciones jubilatorias y PBU/Pensión, en línea con la movilidad previsional del 1,62 % . Estas cifras impactan directamente sobre el cálculo de las contribuciones.
Toda esta situación se desarrolla en un contexto de expectativa política: diversos analistas coinciden en que el Gobierno, al igual que los mercados, espera las elecciones bonaerenses y legislativas antes de avanzar en reformas estructurales sensibles.
La solicitud de la UIA se inscribe en una narrativa de larga data: desde hace décadas el sector industrial reclama simplificación tributaria, menores alícuotas y estabilidad legal. Durante el 2001, cuando se derogaba lo propuesto, ya se advertía que “siempre se promete, pero nunca se cumple” . Ese reclamo ha sido revisitado en distintos momentos, aunque sin soluciones duraderas.
El marco internacional también presiona: la industria local enfrenta desafíos para competir en precios con países vecinos. Por eso, los reclamos actuales combinan lo específico (recuperar régimen 814) con lo estructural (reforma impositiva y laboral, financiamiento) y con lo coyuntural (tasas de interés altas, inflación).
La UIA asume que la recuperación macroeconómica —control de inflación, orden fiscal— no garantiza por sí sola un rebote productivo si el “costo argentino”, en términos de cargas impositivas y laborales, sigue siendo una barrera. El reclamo retoma un planteo estratégico: fortalecer la microeconomía para traducir estabilidad en inversión real y empleo.
En definitiva, lo que subyace detrás del pedido de la UIA es una apuesta por revertir el proceso de agudización de costos estructurales que, según sus cálculos, coloca al país en desventaja competitiva. Y lo hace desde un norte geográfico y simbólico estratégico: la recuperación de un esquema que incentivó inversiones en el interior y que, en su visión, podría ayudar a equilibrar las desigualdades regionales y dinamizar la producción nacional.
El Día de la Industria, el 2 de septiembre, será una oportunidad para visibilizar este reclamo y medir las respuestas del Gobierno. Sin dudas, queda por verse si aquella antigua herramienta —el régimen 814— es viable de rescatar y si puede ser complementada con un paquete más amplio de reformas que el sector considera imprescindible para dar tracción al emprendimiento y al empleo industrial argentino.