29 agosto, 2025 4:09 pm

SOJA ARGENTINA: BAJA DE RETENCIONES Y NUEVOS ESCENARIOS PARA EXPORTADORES

El reciente recorte de impuestos abre puertas a ventas e inversiones, pero tensiona a los actores del sector ante mercados inciertos

La decisión del Gobierno de reducir permanentemente los derechos de exportación a la soja y otros productos agroindustriales ha generado una corriente de alivio y optimismo en el sector rural, al mismo tiempo que ha encendido alertas por sus efectos fiscales y por el entorno internacional desafiante. En un contexto creativo en el mercado externo, los exportadores argentinos enfrentan un escenario dinámico, marcado por oportunidades de crecimiento pero también por fuertes incertidumbres estructurales.

El presidente Javier Milei oficializó la medida en la 137ª Exposición Rural, celebrada a fines de julio, estableciendo que la baja en las retenciones se mantendrá “mientras esté en el gobierno” e incluso podrá profundizarse hasta llegar a cero. Poco después, el Decreto 525/2025 (o 526/2025 según otra fuente) fue publicado en el Boletín Oficial: la retención a la soja bajó del 33% al 26%, la de sus subproductos del 31% al 24,5%, y en paralelo se redujo también la alícuota para maíz y sorgo (del 12% al 9,5%), girasol (7,5% a 5,5%) y carnes.

Impulso al comercio exterior y al ritmo de ventas

Fue casi inmediato: los primeros embarques con las nuevas alícuotas se registraron —197.949 toneladas declaradas en las Declaraciones Juradas de Ventas Externas, incluyendo 86.248 t de harina de soja, 34.984 t de aceite y 10.000 t de poroto. De igual manera, el campo aceleró las liquidaciones y volvió a superar los USD 100 millones diarios en ventas al exterior, algo faro tras meses de tensiones cambiarias. El mercado respondió con rapidez: se vendieron cerca de 800.000 toneladas en una sola semana, superando ampliamente el promedio estacional.

De acuerdo con el analista Dante Romano, la baja fue incorporada por el mercado con impacto directo en precios, márgenes y fluidificación del comercio . El mismo Romano calculó que en el caso de la soja el beneficio fue de 25 dólares por tonelada, situando el precio disponible en torno a USD 285/tn . En el maíz, aunque el efecto fue más leve (unos USD 5 por tonelada), también hubo dinamismo debido a escasez de oferta.

Dimensión macroeconómica y previsiones del agro

Un informe presentado por la Jefatura de Gabinete ante la Cámara de Diputados estimó que el costo fiscal total por la reducción de los derechos de exportación en 2025 podría alcanzar unos USD 1.500 millones, incluidos USD 350 millones por la baja permanente de granos y carnes en lo que resta del año . El resto del impacto correspondió a la baja aplicada en el primer semestre y a medidas sobre economías regionales (más de USD 50 millones).

Paralelamente, un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario proyectó que la producción nacional podría aumentar en 13 millones de toneladas, lo que en una década podría representar ingresos adicionales por USD 28.800 millones.

La aceleración de exportaciones también se vislumbra a corto plazo. Según fuentes del sector, quedarían por comercializarse cerca de USD 10.000 a 11.000 millones en granos (20 millones de toneladas de soja y 15 millones de maíz).

Tensiones externas e internas: mercados globales y reparto al interior del sector

No obstante, el sector opera en un entorno externo tenso. China, el principal comprador de soja argentina, no realizó compras de soja norteamericana esta campaña debido a la guerra comercial entre EE.UU. y China, lo que podría generar reasignaciones favorables para Argentina . Pero también intensifica la competencia global y genera incertidumbre sobre la estabilidad de estos flujos.

Dentro del país, el reconocido empresario Gustavo Grobocopatel señaló que si bien la baja de retenciones es un reconocimiento importante, representarían un aumento de apenas USD 20 por tonelada frente a una caída en los precios internacionales de hasta USD 50 . Sugirió además que estas medidas deben ser complementadas con políticas de industrialización más integrales.

Apuesta por el mediano y largo plazo

La baja de retenciones no solo promueve ventas inmediatas: también podría girar la brújula productiva. Según estimaciones, la reducción puede incentivar mayor superficie sembrada en 2026: unos 13 millones de toneladas adicionales (10 de soja y 3 de maíz).

En enero de 2025, una medida temporal previa ya había acelerado exportaciones sin un impacto significativo en las arcas públicas, estimado en 0,18% del PIB, y creó expectativas de convertir la baja en estructura permanente . En el mercado financiero, las reacciones fueron mesuradas: se esperaba la aprobación de un desembolso del FMI que podría alivianar la situación económica.

La baja de retenciones constituye una jugada estratégica clara: favorecer la competitividad del agro, alentar exportaciones y reactivar rápidamente ventas. Ya ha mostrado efectos concretos en el corto plazo, y abre proyecciones positivas a mediano y largo plazo. Pero implica un costo fiscal importante y se desarrolla en un entorno global incierto, con intenso juego entre reacomodamientos internacionales y agenda doméstica por industrialización. Si bien el alivio ha llegado al sector, el desafío es convertir esta medida en impulso sostenible y equitativo que transforme el peso del agro en crecimiento nacional.

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