La empresa suspendió la producción local de lavarropas y paralizó por completo su operación industrial.
Whirlpool anunció el cierre definitivo de su planta ubicada en el Parque Industrial de Fátima, en Pilar, donde se fabricaban lavarropas de alta tecnología, y comunicó el despido de más de 200 trabajadores que desarrollaban tareas en la línea de producción y áreas técnicas.
La compañía informó que la medida responde a la “caída del consumo interno” y a la “fuerte competencia de productos importados”, factores que habrían vuelto insostenible la fabricación en el país.
El cierre generó sorpresa y malestar entre los empleados, quienes expresaron que la decisión se tomó “sin previo aviso”. Desde el gremio se iniciaron negociaciones para establecer un esquema de indemnización que incluya un adicional y acompañamiento para la reubicación laboral.
Pese al cierre productivo, la firma mantendrá presencia comercial en Argentina y continuará vendiendo electrodomésticos, repuestos y servicios posventa mediante importaciones.
Para el sector industrial, la noticia enciende una fuerte señal de alarma, ya que la empresa había inaugurado la planta con proyección exportadora y altos niveles de inversión. Hoy, la salida de operaciones deja un impacto profundo en la comunidad de Pilar y en la cadena productiva local.