4 febrero, 2026 9:30 am

YPF: HORACIO MARÍN, BAJO LA LUPA POR UNA VENTA SENSIBLE QUE DIVIDE AL DIRECTORIO Y REAVIVA CUESTIONAMIENTOS POR LA CAUSA CUADERNOS

La posible transferencia del yacimiento Manantiales Behr desató fuertes tensiones internas en la petrolera estatal. Directores cuestionan la operación por el valor estratégico del activo y por el perfil de la empresa adjudicataria, vinculada a uno de los arrepentidos del escándalo judicial.

La venta de Manantiales Behr, uno de los yacimientos más emblemáticos del petróleo convencional argentino, se convirtió en un foco de conflicto dentro de YPF. A casi tres semanas de haber sido tratada por el directorio, la operación aún no fue comunicada oficialmente a los organismos de control locales ni internacionales, un silencio que alimenta versiones de desacuerdos internos y expone cuestionamientos directos a la conducción de la compañía encabezada por Horacio Marín.

Manantiales Behr no es un activo menor dentro del mapa energético nacional. Ubicado en la Cuenca del Golfo San Jorge, en las inmediaciones de Comodoro Rivadavia, produce alrededor de 8.000 barriles diarios y constituye uno de los casos más avanzados de recuperación secundaria y terciaria desarrollados por YPF en campos maduros. Allí la petrolera aplicó tecnología propia, inyección de polímeros y un know-how acumulado durante décadas, transformando al yacimiento en una referencia técnica y productiva del petróleo convencional argentino.

Precisamente por ese peso estratégico, la decisión de desprenderse del área generó fuertes tensiones en el seno del directorio. La operación fue analizada en una reunión realizada hace dos semanas y, según la versión oficial, habría sido aprobada por unanimidad. Sin embargo, el paso del tiempo sin ninguna notificación formal ante la Comisión Nacional de Valores ni ante la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos —donde YPF cotiza a través de ADR— puso en duda esa afirmación.

La normativa que rige para las compañías que operan en los mercados de capitales es clara y taxativa: toda decisión relevante debe comunicarse de manera inmediata, simultánea y con información suficiente, incluyendo precio, contraparte e impacto patrimonial y operativo. No se trata de una formalidad menor ni de un trámite que pueda diferirse hasta la presentación de un balance trimestral. La ausencia de esa comunicación abrió interrogantes y dejó al descubierto tensiones que hasta ahora permanecían bajo la superficie.

Dentro del directorio, algunos integrantes buscan marcar distancia de la operación. No todos estarían dispuestos a respaldar con su firma una venta que consideran especialmente sensible, tanto por la calidad del activo que se entrega como por quién aparece del otro lado de la transacción. La incomodidad no pasa por la geología ni por la productividad del yacimiento, sino por el perfil de la empresa adjudicataria.

La compradora sería Rovella Carranza, una firma de origen puntano con vínculos históricos con el poder político de San Luis y cuyo crecimiento se dio, principalmente, en el ámbito de la obra pública. Su experiencia en el sector energético es limitada y se reduce, esencialmente, a trabajos de tendido eléctrico, sin antecedentes como operadora de yacimientos petroleros de la complejidad técnica que presenta Manantiales Behr.

A ese perfil empresario se suma un dato políticamente explosivo. El titular de la firma, Mario Ludovico Rovella, fue señalado como el primer arrepentido en la causa conocida como Cuadernos, una investigación judicial que marcó un antes y un después en la relación entre política, empresarios y obra pública en la Argentina. Para una compañía como YPF, que cotiza en Nueva York y debe cumplir con estrictos estándares internacionales de compliance y transparencia, ese antecedente no es un detalle menor, sino una señal de alerta evidente.

El trasfondo de esta discusión excede largamente una operación puntual. La venta de Manantiales Behr se inscribe en un proceso más amplio de desinversión de YPF en el petróleo convencional, en paralelo a una estrategia que apuesta casi de manera exclusiva a Vaca Muerta y a las exportaciones de recursos naturales como vía rápida para la obtención de divisas. Un modelo que explica buena parte del superávit comercial reciente, pero que también deja expuestas profundas contradicciones.

Mientras el boom exportador convive con ajuste, tercerización y pérdida de puestos de trabajo, los yacimientos convencionales quedan relegados y, en muchos casos, transferidos a operadores sin trayectoria comprobada en el sector. Desde el sindicalismo petrolero advierten que esta política no solo impacta en el empleo, sino que además deja pasivos ambientales en las provincias productoras y posterga regiones enteras cuya economía depende de la actividad hidrocarburífera tradicional.

En ese escenario, la figura de Horacio Marín queda inevitablemente en el centro de la escena. No solo por conducir una empresa estatal clave para la economía argentina, sino por impulsar decisiones que hoy generan resistencias internas y abren interrogantes sobre la coherencia estratégica, la transparencia y los criterios de selección de socios privados. La demora en la comunicación oficial de la venta de Manantiales Behr, lejos de ser un detalle administrativo, aparece como el síntoma visible de una disputa más profunda sobre el rumbo de YPF y el modelo energético que se está consolidando.

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