La cifra exigida por Independiente Rivadavia fue considerada excesiva y el pase quedó descartado pese al interés del jugador.
Sebastián Villa no vestirá la camiseta de River. Más allá del deseo público del futbolista y de los contactos iniciales que existieron entre las partes, la dirigencia del club decidió dar un paso al costado y cerrar cualquier posibilidad de negociación ante las elevadas pretensiones económicas planteadas por Independiente Rivadavia.
Desde Núñez reconocieron que hubo charlas preliminares para conocer la situación contractual del delantero colombiano y las condiciones de una eventual transferencia. Sin embargo, nunca se avanzó a una oferta formal. El interés, impulsado por el visto bueno deportivo, se diluyó rápidamente cuando se conoció la cifra que el club mendocino puso sobre la mesa.
Las pretensiones rondaron los 12 millones de dólares, un monto que River consideró fuera de todo alcance. Puertas adentro, la postura fue clara y unánime. “Las diferencias son insalvables”, fue la frase que marcó el final de un diálogo que apenas comenzaba. La operación fue catalogada como “inviable” y quedó descartada sin margen para nuevas conversaciones.
La decisión resultó contundente incluso frente al contexto del propio jugador, que había manifestado su intención de ponerse la banda roja y priorizó esa posibilidad por encima de otras propuestas del exterior. Aun así, en el club entendieron que el valor exigido no se ajusta a la política económica ni al escenario del mercado.
Salvo un cambio drástico en las condiciones, Villa continuará su carrera lejos de Núñez. El deseo existió, el interés fue real, pero el precio terminó siendo un límite imposible de cruzar.