El líder de Las Pelotas lanzó duras críticas y reavivó una vieja disputa cultural del rock argentino.
Una declaración directa y sin matices volvió a encender una discusión que parecía archivada. Germán Daffunchio cuestionó con dureza a Soda Stereo y reabrió la histórica grieta del rock nacional, esa que durante los años ochenta dividió aguas entre la estética popular y la crudeza contracultural.
El músico no dudó en marcar distancias y fue tajante al definir a la banda liderada por Gustavo Cerati como “una porquería” y “demasiado careta”. Para Daffunchio, aquella escena estaba partida en dos: de un lado, la imagen prolija y el éxito masivo; del otro, una expresión más áspera, ligada a la calle y a una identidad que rechazaba el brillo del pop.
Según su mirada, el fenómeno de Soda Stereo formó parte de una expansión regional que priorizó lo comercial por sobre el contenido. “Eran lindos, correctos, muy lejos de la realidad de donde veníamos nosotros”, sostuvo, al tiempo que cuestionó qué es lo que realmente mide el impacto de una banda: si el dinero generado o la huella cultural.
Sin embargo, el discurso no fue completamente uniforme. En medio de las críticas, Daffunchio rescató la obra solista de Cerati y afirmó que allí encontró “otra música, mucho más interesante”, marcando una diferencia entre el proyecto colectivo y el camino individual del músico.
Las frases no tardaron en provocar reacciones encontradas. Para algunos, se trató de una muestra de “honestidad brutal”. Para otros, de una mirada anclada en el pasado que desconoce la complejidad musical de Soda Stereo. Lo cierto es que, décadas después, la vieja grieta volvió a quedar expuesta, recordando que el rock argentino sigue discutiéndose a sí mismo.