El saldo fue negativo por US$115 millones, afectado por pagos al FMI y turismo.
La cuenta corriente cambiaria registró en febrero un saldo negativo de US$115 millones, lo que representa el quinto mes consecutivo con déficit, de acuerdo con el informe oficial del Banco Central.
Si bien el resultado continúa en terreno negativo, mostró una mejora significativa en comparación con enero, cuando el rojo había sido considerablemente mayor, y también respecto al mismo mes del año anterior. Este dato refleja una desaceleración en la salida de divisas, aunque sin revertir la tendencia.
El déficit estuvo impulsado principalmente por los egresos vinculados al pago de deuda, en especial los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional, además de los gastos en turismo al exterior, que continúan siendo uno de los principales factores de salida de dólares del sistema.
Dentro de la cuenta corriente, el rubro “Ingreso primario”, que incluye el pago de intereses de deuda, registró una fuerte salida de divisas. A esto se sumó el saldo negativo del sector servicios, donde impactan los consumos en dólares con tarjeta, viajes y pasajes al exterior.
No obstante, el comercio exterior volvió a jugar un rol clave para amortiguar el resultado. El rubro “Bienes” mostró superávit, impulsado por exportaciones que superaron ampliamente a las importaciones.
En términos interanuales, las exportaciones crecieron un 6%, mientras que las importaciones cayeron un 16%, lo que contribuyó a mejorar el balance comercial y reducir parcialmente el déficit total.
Además, sectores como la minería, la agricultura y la energía mostraron un desempeño positivo en la generación de divisas, aportando ingresos que ayudaron a equilibrar el escenario.
A pesar de esta mejora relativa, el dato confirma que persisten las tensiones en el frente externo. Los pagos de deuda y el gasto en servicios continúan presionando sobre la salida de dólares, en un contexto donde el equilibrio cambiario sigue siendo un desafío.
En este marco, la evolución de la cuenta corriente será un indicador clave en los próximos meses, ya que permitirá medir la capacidad del país para sostener el flujo de divisas y estabilizar el mercado cambiario.