Las nuevas tarifas regirán en todo el país con cambios en subsidios.
El Gobierno nacional oficializó este lunes un nuevo aumento en las tarifas de gas que comenzará a regir desde el 1° de abril en todo el país, a través de resoluciones del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) publicadas en el Boletín Oficial.
La medida alcanza a todas las distribuidoras y forma parte del esquema de segmentación y reducción de subsidios energéticos que el Ejecutivo viene implementando desde enero, con el objetivo de reducir el gasto público y avanzar hacia tarifas más cercanas al costo real del servicio.
En este marco, la normativa establece que las empresas deberán incorporar en sus facturas el Precio Anual Uniforme (PAU), además de aplicar, cuando corresponda, las bonificaciones previstas dentro del régimen de Subsidios Energéticos Focalizados.
Esto significa que los descuentos estarán dirigidos exclusivamente a los usuarios que continúan dentro del esquema de subsidios, mientras que el resto de los hogares y empresas comenzará a abonar la tarifa plena sin asistencia estatal.
En cuanto a los valores, se definieron referencias según el nivel de consumo. En el caso de Metrogas, por ejemplo, los usuarios residenciales sin subsidios tendrán facturas que van desde aproximadamente $3.800 en categorías de menor consumo hasta valores cercanos a los $91.000 en los niveles más altos dentro de la Ciudad de Buenos Aires.
Para el resto del país, si bien se aplican los mismos criterios tarifarios, los montos finales variarán según la distribuidora y la región, por lo que el impacto será diferente en cada provincia.
Además, el aumento se enmarca en la Revisión Quinquenal de Tarifas (RQT), que prevé una actualización progresiva del servicio con incrementos periódicos en los próximos años.
El nuevo esquema tendrá un impacto directo en el bolsillo de los usuarios, tanto residenciales como comerciales, en un contexto económico donde los servicios públicos vuelven a ocupar un lugar central en la discusión sobre el costo de vida.
De esta manera, el Gobierno avanza con su política de reducción de subsidios y reordenamiento del sistema energético, en busca de equilibrar las cuentas públicas y redefinir el esquema tarifario a nivel nacional.