3 abril, 2026 4:56 pm

ESPEREMOS QUE LA JUSTICIA HAGA LO CORRECTO: LA IMPUNIDAD CRECE EN SANTA CRUZ Y EL “TSJ” NO ESTÁ A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS

Un nuevo operativo en la zona norte volvió a encender una alarma que hace tiempo viene creciendo. En Pico Truncado, la División Operaciones Rurales de Caleta Olivia aprehendió a varias personas en el marco de un procedimiento por presunta caza furtiva. Tenían vehículos, armas de fuego, carne faenada y también se procedió al secuestro de una motocicleta.

Pero el problema no termina ahí.

Según distintas versiones que circulan en la zona, algunos de los involucrados estarían además vinculados a otros hechos delictivos, como el robo de cobre. Es decir, no se trata de un episodio aislado, sino de conductas reiteradas que desde hace tiempo generan preocupación entre vecinos, productores y comerciantes.

Y lo que más indignación provoca no es solamente el delito. Es lo que pasa después.

La policía actúa, interviene, arriesga y detiene. Pero a los pocos días, muchos de los involucrados vuelven a estar en la calle como si nada. Sin controles firmes, sin consecuencias visibles y sin una respuesta judicial que lleve tranquilidad a la comunidad.

En la zona lo dicen con bronca y con cansancio: “La policía los agarra y la Justicia los suelta. Siempre pasa lo mismo. Así no se puede vivir ni trabajar tranquilo”.

La advertencia no es nueva. El año pasado, las Sociedades Rurales de la zona centro ya habían planteado públicamente su preocupación por el crecimiento del abigeato y reclamaron una aplicación más firme de la ley. Lejos de mejorar, la situación continúa y, en algunos casos, parece agravarse.

Ingresos a campos privados, personas armadas, hechos reiterados y un sistema judicial que no está dando respuestas a la altura de lo que sucede.

El resultado es cada vez más evidente: una sensación de desprotección que crece en toda Santa Cruz. Porque cuando la Justicia no acompaña, las familias quedan solas. Y cuando quienes tienen la responsabilidad de impartir justicia parecen más preocupados por sostener privilegios y sueldos millonarios que por dar respuestas concretas, lo que crece no es solo el delito, sino también la impunidad.

Y hay algo que no se puede perder de vista: esto no le pasa solamente a otro. Nadie está exento. Hoy le toca a una familia, a un productor o a un comerciante. Mañana le puede tocar a cualquiera.

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