Comodoro Rivadavia atraviesa uno de los años más difíciles para su actividad comercial desde la pandemia. El cierre de 350 locales durante 2025, la pérdida de más de mil puestos de trabajo y la fuerte caída del consumo exponen el impacto directo del fin de la burbuja petrolera y una economía local cada vez más frágil.
El año quedará marcado como un punto de inflexión. A la crisis arrastrada desde 2024, cuando habían cerrado más de 400 comercios, se sumó una nueva ola de persianas bajas que golpeó con más fuerza al centro y a los principales corredores comerciales. Allí se concentraron los cierres y la mayor pérdida de empleo formal.
Aunque se registraron algunas aperturas, el problema es estructural: los nuevos comercios ya no generan la misma cantidad de puestos de trabajo. Muchos abren con estructuras mínimas, sin empleados o con muy pocos, profundizando la precarización laboral.
Los rubros más afectados fueron el textil, el bazar y los electrodomésticos. Estos últimos solo muestran repuntes en momentos puntuales, como las fiestas, gracias a planes de pago. Incluso en supermercados se percibe el deterioro del poder adquisitivo, con un uso creciente de tarjetas de crédito para la compra de alimentos.
En los barrios, la crisis adopta otra forma: aumenta el trabajo informal y la falta de registración, debilitando aún más la protección laboral.
Detrás de este escenario aparece un factor clave: el retroceso de la actividad petrolera. Durante décadas, los altos salarios del sector sostuvieron niveles de consumo elevados. Esa lógica se quebró. La reducción de equipos, los despidos y el fin de contratos impactaron de lleno en el comercio local.
Cada empleo petrolero que se pierde reduce el consumo diario y expone una economía altamente dependiente. Comodoro dejó de ser una excepción y enfrenta hoy un escenario de ingresos más bajos y menor circulación de dinero.
El balance de 2025 es claro: menos comercios, menos empleo y un consumo en retroceso. De cara a 2026, sin señales de recuperación ni políticas que impulsen el empleo formal, el riesgo es que la crisis se profundice.