Úbeda prueba esquema y nombres en la antesala del primer amistoso del año y empieza a perfilar un equipo distinto.
El inicio del 2026 encuentra a Boca en pleno proceso de redefinición. Con el Apertura cada vez más cerca, el cuerpo técnico comenzó a mover fichas y a ensayar variantes que podrían marcar un quiebre respecto del cierre de la temporada pasada. En los primeros trabajos futbolísticos apareció un cambio de esquema y varios nombres que no venían siendo habituales, señales claras de que la idea es renovar energías y formas.
La principal novedad pasó por el abandono del 4-4-2 utilizado en el tramo final del Clausura. Claudio Úbeda probó un 4-3-3 bien definido, con un solo centrodelantero, extremos abiertos y un mediocampo pensado para la circulación y la presión alta. “Cambia, todo cambia”, parece ser el mensaje puertas adentro, en un equipo que busca mayor dinamismo y presencia ofensiva.
En cuanto a los nombres, Ander Herrera y Kevin Zenón se metieron en el once titular y dejaron buenas sensaciones. La intención es clara: potenciar a Herrera desde lo físico y futbolístico, y recuperar la mejor versión de Zenón, uno de los jugadores con mayor proyección del plantel. La posible sociedad entre Zeballos y Zenón, además, empieza a generar expectativa.
El ensayo no estuvo exento de condicionantes. Edinson Cavani, Carlos Palacios y Rodrigo Battaglia no participaron por molestias físicas, lo que abre el interrogante sobre si el esquema se mantendrá o si habrá retoques cuando todos estén disponibles. “Habrá que ver si se ratifica o fue solo una prueba”, deslizan desde el entorno del plantel.
Con un amistoso inminente y poco margen de error, Boca empieza a mostrar señales de cambio. La decisión final llegará en los próximos entrenamientos, pero el mensaje ya está claro: el 2026 no será una continuidad automática, sino el inicio de una nueva búsqueda futbolística.