La salida de legisladores ligados a gobernadores del PJ reconfigura el mapa en la Cámara Alta.
El bloque peronista en el Senado enfrenta una ruptura que podría marcar un punto de inflexión. Carolina Moisés, Sandra Mariela Mendoza y Guillermo Andrada dejarían el espacio Convicción Federal, en línea con los gobernadores de Salta, Tucumán y Catamarca, cada vez más cercanos a la Casa Rosada.
De confirmarse el movimiento, el peronismo quedaría con 25 bancas, su menor representación desde 1983 en la Cámara Alta. El reacomodamiento fortalecería a La Libertad Avanza, que junto a aliados provinciales, el PRO y la UCR, se ubicaría a pocos votos de los dos tercios necesarios para avanzar con leyes clave.
El nuevo escenario podría reflejarse en la sesión preparatoria, donde se definirán autoridades y se medirá el alcance real de la reconfiguración. Además, la incógnita pasa por cómo votarán estos senadores en debates sensibles como la reforma laboral.
La fractura expone también la tensión interna del justicialismo y el distanciamiento de varios mandatarios provinciales respecto de la conducción partidaria en el Senado.