Un conflicto abierto entre Elon Musk y Donald Trump sacude a Wall Street, arrastra a Tesla a su peor caída en años y pone en riesgo subsidios clave y contratos federales.
En una jornada turbulenta para los mercados, Tesla cayó un 14 %, eliminando más de 150.000 millones de dólares de su valor de mercado. El desplome fue provocado por una ruptura pública entre su CEO, Elon Musk, y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
El conflicto comenzó cuando Musk calificó el nuevo presupuesto presentado por Trump como una “abominación repugnante”, criticando la eliminación de los subsidios federales de 7.500 dólares para la compra de vehículos eléctricos. Trump respondió sin rodeos en Truth Social:
“La forma más fácil de ahorrar miles de millones es terminar con los subsidios y contratos gubernamentales de Elon.”
Reacción del mercado
La respuesta de los inversores fue inmediata. Los temores de represalias por parte del gobierno federal se tradujeron en una ola de ventas masivas. Las preocupaciones se centran en tres frentes:
• La eliminación de incentivos para autos eléctricos.
• Posibles trabas regulatorias a los vehículos autónomos.
• La revisión de contratos multimillonarios con SpaceX, proveedor clave de la NASA.
Impacto en SpaceX y la política
La disputa escaló rápidamente. Musk insinuó la posibilidad de desmantelar las naves Dragon, fundamentales para las misiones espaciales estadounidenses, aunque más tarde dio marcha atrás. Además, sugirió la creación de un nuevo partido político y pidió el juicio político de Trump, profundizando el enfrentamiento.
Repercusiones globales
La caída de Tesla también arrastró a otros sectores:
• El índice Nasdaq retrocedió un 0,8 %.
• Varias empresas tecnológicas sufrieron pérdidas similares.
• En Europa, Tesla enfrenta una caída del 44 % en su cuota de mercado, afectada por la creciente desconfianza de los consumidores.
Una alianza rota
La ruptura marca el final de una relación política que hasta hace poco parecía estratégica. Musk, que donó 275 millones de dólares a la campaña presidencial de Trump en 2024 y lideró el efímero Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), ahora se convierte en blanco de su exaliado.
Tesla queda en una posición frágil, con su futuro político, económico y comercial en entredicho. Mientras tanto, los inversores observan con cautela, conscientes de que la inestabilidad política puede tener consecuencias graves para las grandes empresas tecnológicas.
La gran pregunta es si Tesla logrará recuperarse o si este conflicto marca el inicio de una nueva era de incertidumbre para la compañía.