En medio de la creciente tensión internacional por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el presidente de Horacio Marín se refirió al aumento del precio del barril de petróleo y dejó una advertencia que, aunque intentó moderar, encendió las alarmas en el mercado energético.
El titular de YPF explicó que la compañía aplica una política de precios basada en promedios para evitar saltos bruscos en los surtidores, por lo que descartó aumentos inmediatos pese a la fuerte volatilidad internacional. Según señaló, la petrolera busca amortiguar las subas rápidas del crudo para que el impacto no llegue de manera automática al bolsillo de los consumidores.
Sin embargo, detrás de ese intento de llevar calma también dejó un mensaje claro: si el precio del barril de petróleo se mantiene alto durante varios meses, el traslado al precio de los combustibles será inevitable. En ese escenario, los aumentos podrían aplicarse de manera gradual, acompañando la evolución del mercado energético global.
El contexto internacional explica la presión sobre el precio del crudo. El conflicto en Medio Oriente generó una fuerte incertidumbre en el suministro mundial de energía, especialmente por las tensiones en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas clave del comercio petrolero global, por donde circula cerca del 20 % del petróleo del mundo. Esta situación impulsó una suba significativa del barril, que volvió a acercarse a los 100 dólares.
Mientras tanto, desde la petrolera intentan transmitir tranquilidad asegurando que no habrá “cimbronazos” inmediatos en el precio de la nafta. Pero el propio presidente de YPF reconoció que todo dependerá de cómo evolucione el conflicto internacional.
En otras palabras, el mensaje quedó flotando entre líneas: por ahora no hay aumentos confirmados, pero si el barril sigue subiendo, el precio en los surtidores tarde o temprano también lo hará.