17 marzo, 2026 4:50 pm

PERIODISMO EN LA MIRA” ADEPA LANZA CAMPAÑA MIENTRAS CRECEN LOS ATAQUES DEL PODER A LA PRENSA LIBRE

En la antesala al Día del Periodista, ADEPA, ATA y ARPA lanzan una campaña para defender el valor de la información profesional frente a la desinformación. Pero el verdadero mensaje apunta más alto: el periodismo está bajo fuego de los gobiernos que no toleran el disenso. Desde Milei hasta Cristina Kirchner, la historia argentina muestra cómo el poder busca silenciar a quien incomoda. Desde La Prensa de Santa Cruz nos sumamos a la campaña.

En un escenario cada vez más hostil hacia la prensa crítica, las principales entidades que nuclean a los medios de comunicación en Argentina —la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), la Asociación de Teleradiodifusoras Argentinas (ATA) y la Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas (ARPA)— lanzaron una fuerte campaña con motivo del Día del Periodista.

Bajo el lema “Hacer periodismo profesional tiene consecuencias. No hacerlo, muchas más”, la campaña busca visibilizar el rol del periodismo como barrera frente a la desinformación, pero también como pilar fundamental del sistema democrático. Y, aunque el foco comunicacional está puesto en la calidad informativa, el subtexto es claro: la prensa libre está siendo atacada.

La iniciativa fue presentada en la sede de ADEPA y contará con una importante circulación en medios gráficos, radiales, televisivos y digitales. En paralelo, se difundió un estudio de la consultora Trends que muestra un dato revelador: más del 60% de los argentinos sigue confiando en los medios profesionales como principal fuente de información, incluso en medio de campañas de desprestigio sistemáticas desde sectores de poder.

Martín Etchevers, presidente de ADEPA, y Daniel Dessein, al frente de la Comisión de Libertad de Prensa, fueron enfáticos en destacar que el periodismo argentino, pese a las presiones, ha sabido sostener su independencia, innovación y calidad frente a los intentos de censura o manipulación.

CUANDO EL PODER SE INCOMODA, LA PRENSA TIEMBLA

La campaña no puede leerse fuera del contexto político actual. El gobierno de Javier Milei ha adoptado una retórica abiertamente agresiva hacia los medios. El presidente ha calificado públicamente a los periodistas como “ensobrados”, “mentirosos” y “sicarios de la desinformación”. Desde su cuenta de X, fomenta campañas de hostigamiento digital contra voces críticas, y ha impulsado el vaciamiento de medios públicos como Télam.

Más aún, el recientemente revelado Plan de Inteligencia Nacional, denunciado por el periodista Hugo Alconada Mon, habilita la vigilancia a periodistas y analistas que “manipulen la opinión pública” o generen “descrédito sobre funcionarios”. La expresión es ambigua, pero el mensaje es claro: el gobierno no tolera ser interpelado.

Esta política tiene antecedentes recientes. Durante los mandatos de Cristina Fernández de Kirchner, se desplegó una avanzada institucional contra medios críticos —en particular el Grupo Clarín—, que incluyó la Ley de Medios usada como herramienta de presión, discursos públicos con nombres y apellidos, y un ecosistema mediático subsidiado para contrarrestar el periodismo independiente.

En ambos extremos ideológicos, el patrón se repite: cuando el poder no soporta ser observado, busca silenciar.

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