El indicador subió en marzo y limita el acceso al crédito internacional.
El riesgo país argentino volvió a ubicarse por encima de los 600 puntos y se mantiene en esos niveles, en un escenario que complica las posibilidades de financiamiento en los mercados internacionales.
En lo que va de marzo, el indicador registró una suba significativa, impulsada tanto por factores globales como locales.
Entre los elementos externos, se destacan la incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente, el aumento en los precios del petróleo y la suba de las tasas de interés en Estados Unidos.
Estos factores afectan a los países emergentes al encarecer el acceso al crédito y elevar el riesgo percibido por los inversores.
A nivel local, también influyen la falta de acceso sostenido a financiamiento externo, los vencimientos de deuda previstos para los próximos años y la necesidad de consolidar señales económicas más claras.
En este contexto, desde el Gobierno ya señalaron que no prevén emitir deuda en el mercado internacional en el corto plazo y que buscarán alternativas de financiamiento.
Los analistas coinciden en que, mientras se mantengan estas condiciones, será difícil que el riesgo país registre una baja sostenida en el corto plazo.