El hecho generó indignación y reavivó el debate sobre los controles.
Un cliente fue retenido en un supermercado tras ser acusado de haber robado una botella de whisky, pero finalmente se comprobó que no tenía nada en su poder.
El episodio generó malestar y se viralizó en redes sociales, donde usuarios cuestionaron el accionar del personal de seguridad.
El caso volvió a poner en discusión los procedimientos de control y la forma en que se manejan este tipo de situaciones en comercios.