30 marzo, 2026 6:50 pm

CÚNEO LIBARONA DEFENDIÓ LA DESIGNACIÓN DE FAMILIARES Y AMIGOS EN EL ESTADO

El exministro afirmó que es una práctica habitual en la función pública.

El exministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, generó una fuerte polémica tras sus declaraciones en las que defendió la designación de familiares y amigos dentro de la administración pública, al considerar que se trata de una práctica tradicional en el ejercicio del poder.

Durante una entrevista, el abogado penalista sostuvo que rodearse de personas de confianza es algo común en distintos niveles del Estado y que no necesariamente implica una irregularidad. En ese sentido, planteó que la confianza personal es un factor clave a la hora de conformar equipos de trabajo en la gestión pública.

Sus dichos rápidamente generaron repercusión y reavivaron el debate sobre los criterios de designación en cargos públicos, especialmente en relación con la tensión entre la confianza política y los principios de transparencia y meritocracia que suelen formar parte del discurso oficial.

Para algunos sectores, este tipo de prácticas puede ser interpretado como una forma de garantizar gobernabilidad y coordinación interna, mientras que otros advierten sobre los riesgos de priorizar vínculos personales por sobre la idoneidad y la igualdad de oportunidades en el acceso a cargos públicos.

En paralelo, Cúneo Libarona también se refirió a la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de las denuncias vinculadas a sus viajes en vuelos privados. En ese contexto, el exfuncionario descartó la existencia de delito y sostuvo que este tipo de situaciones pueden enmarcarse dentro de relaciones personales habituales.

Además, valoró el reciente fallo judicial en Estados Unidos vinculado al caso YPF, al que calificó como un resultado favorable para la Argentina, destacando que permitió evitar un impacto económico significativo.

Las declaraciones se producen en un escenario político atravesado por discusiones sobre el rol del Estado, la transparencia en la gestión y los límites éticos en el ejercicio de la función pública.

En este contexto, el planteo de Cúneo Libarona vuelve a poner en el centro del debate una pregunta clave: hasta qué punto los vínculos personales pueden influir en la estructura del Estado sin afectar los estándares de institucionalidad y control.

El tema promete seguir generando repercusiones, tanto en el ámbito político como en la opinión pública, en un momento donde la demanda por mayor transparencia continúa siendo uno de los ejes principales del debate social.

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