La falta de insulina para afiliados del PAMI expone una realidad que no admite relativizaciones. Para miles de jubilados con diabetes, no se trata de un trámite más ni de una demora administrativa: es un medicamento vital que no puede esperar.
Las denuncias por demoras en la entrega, trabas en farmacias y dificultades para acceder al tratamiento vuelven a poner en evidencia un problema grave en el sistema. Y todo ocurre en un contexto donde la situación económica nacional aprieta cada vez más el bolsillo de los argentinos, especialmente de los adultos mayores que dependen de ingresos fijos.
En medio de este escenario, sorprende el silencio del diputado Jairo Guzmán. Un dirigente que suele aparecer opinando sobre distintos temas, pero que no ha dicho una sola palabra sobre una problemática concreta que hoy afecta directamente a los jubilados de su provincia y de todo el país.
Más que una omisión, parece una elección. Porque cuando hay que pronunciarse sobre situaciones sensibles como el acceso a la salud o la pérdida del poder adquisitivo, algunos prefieren correrse del debate. Y ahí es donde queda expuesto un perfil que responde más a la conveniencia política que a la representación real de la gente.
Jairo Guzmán se presenta como parte de una nueva política, pero en los hechos actúa como un oportunista: alguien que encontró en La Libertad Avanza una estructura para posicionarse, mientras evita involucrarse en los problemas urgentes que atraviesan los santacruceños.
Cuando faltan respuestas ante la falta de medicamentos y ante una crisis que golpea a las familias, el silencio no es neutral. Es una decisión. Y también una forma de hacer política que termina alejándose de la realidad de la gente.