23 abril, 2026 10:40 am

EL CALAFATE Y CALETA OLIVIA: ACUEDUCTOS MILLONARIOS DEL KIRCHNERISMO QUE FALLAN HACE AÑOS

El funcionamiento de los sistemas de abastecimiento de agua en Santa Cruz vuelve a estar en el centro de la escena a partir de los problemas persistentes que se registran en El Calafate y Caleta Olivia, dos ciudades donde se ejecutaron obras de gran escala que, con el paso del tiempo, no lograron garantizar un servicio sostenido.

En El Calafate, el acueducto inaugurado en 2011 durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner fue presentado como una solución estructural para acompañar el crecimiento de la localidad. Sin embargo, a poco más de una década de su puesta en funcionamiento, el sistema evidencia fallas recurrentes.

De acuerdo a datos difundidos en su momento, la obra superó los 140 millones de pesos, con un incremento significativo respecto al presupuesto original y demoras en su ejecución. Actualizado a valores actuales, ese monto equivale a aproximadamente 45 mil millones de pesos, lo que dimensiona la magnitud de la inversión realizada.

Con el correr de los años, se hicieron frecuentes las roturas en distintos tramos del acueducto, generando interrupciones en el suministro que impactan de manera directa en vecinos, comercios y en la actividad turística.

En paralelo, la empresa adjudicataria de la obra quedó bajo análisis público por sus vínculos comerciales con sectores del poder político de ese momento, lo que abrió interrogantes sobre los procesos de contratación y control.

Por su parte, en Caleta Olivia, el sistema de abastecimiento de agua también presenta problemas estructurales desde hace años. Los cortes periódicos en distintos barrios, sumados a limitaciones en la capacidad de distribución, reflejan una infraestructura que no logra responder a la demanda actual de la ciudad.

Ambos casos, si bien corresponden a obras distintas y contextos diferentes, exponen dificultades similares vinculadas al funcionamiento y mantenimiento de sistemas claves para la provisión de un recurso esencial.

En ese marco, la situación vuelve a poner en debate el uso que se le dio a la obra pública durante los años del kirchnerismo. Distintos cuestionamientos señalan que muchas obras se anunciaban y no se terminaban pese a haber sido pagadas, mientras que otras se finalizaban con deficiencias técnicas, materiales de baja calidad y falta de controles adecuados, lo que derivó en problemas estructurales a mediano plazo.

La reiteración de fallas en el tiempo, la necesidad de intervenciones constantes y las limitaciones para sostener el servicio plantean interrogantes sobre la planificación, ejecución y control de estas obras.

En este contexto, la comparación entre El Calafate y Caleta Olivia vuelve a poner en debate la importancia de proyectar infraestructura acorde al crecimiento poblacional, garantizar estándares técnicos adecuados y asegurar mecanismos de control que permitan evitar problemas estructurales a futuro.

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