El rendimiento del equipo parece depender directamente de su presencia en cancha.
Desde su regreso en 2025, Sebastián Driussi se convirtió en una pieza clave para el funcionamiento de River Plate.
Cada vez que el delantero atraviesa un buen momento, el equipo eleva su nivel. Sin embargo, cuando las lesiones lo dejan fuera, el rendimiento colectivo sufre una caída marcada.
Esto volvió a quedar en evidencia en el último Superclásico, donde su salida por lesión modificó el desarrollo del partido y afectó el juego del equipo dirigido por Eduardo Coudet.
Driussi no solo aporta goles, sino también capacidad de asociación, juego entre líneas y generación de situaciones ofensivas. Su ausencia obliga a River a modificar su estilo, recargando el juego por los costados y perdiendo peso en el centro del campo.
Ante este escenario, el cuerpo técnico evalúa alternativas como Maximiliano Salas o el juvenil Joaquín Freitas, aunque ninguno logra replicar completamente sus características.
En un tramo clave de la temporada, River enfrenta el desafío de sostener su rendimiento sin una de sus piezas más determinantes.
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