Mientras hoy intentan cuestionar cualquier herramienta financiera impulsada por el Gobierno Provincial, la realidad es que muchos de los dirigentes que ahora hablan de endeudamiento fueron los mismos que durante años votaron, defendieron y acompañaron millonarias tomas de deuda que dejaron a Santa Cruz quebrada y dependiendo de asistencia nacional para pagar sueldos.
La provincia atravesó décadas donde la deuda dejó de utilizarse para generar desarrollo y pasó a ser una herramienta para cubrir déficit, pagar salarios y sostener gastos corrientes de un Estado cada vez más grande, improductivo y dependiente.
En 2015, la Cámara de Diputados ratificó un endeudamiento superior a los 4 mil millones de pesos destinado a cubrir obligaciones básicas del funcionamiento estatal, incluyendo salarios y aguinaldos.
La situación se agravó todavía más durante la gestión de Alicia Kirchner. En 2016, el gobierno provincial impulsó un endeudamiento por 450 millones de dólares en medio de una provincia paralizada, con conflictos permanentes y una profunda crisis financiera.
A eso se sumaron nuevos pedidos de asistencia financiera para afrontar salarios y gastos corrientes. En 2017, Santa Cruz recibió alrededor de 1.200 millones de pesos en adelantos financieros destinados exclusivamente a sostener el funcionamiento del Estado.
Incluso sobre el final de la gestión kirchnerista, en 2023, la administración provincial volvió a tomar otros 10 mil millones de pesos de deuda para cubrir gastos corrientes, profundizando el deterioro económico y financiero de la provincia.
DEUDA PARA SOBREVIVIR O FINANCIAMIENTO PARA PRODUCIR
La diferencia entre ambos modelos es cada vez más evidente.
Durante años, la deuda fue utilizada para sostener un esquema político agotado, sin producción, sin inversión y sin desarrollo, mientras Santa Cruz se hundía en la crisis.
Hoy el Gobierno Provincial plantea otro camino y es el de utilizar herramientas financieras para invertir en infraestructura, energía, producción, obras y reconversión de la matriz productiva, con el objetivo de generar crecimiento real y empleo genuino.
Los mismos que antes defendían deuda para pagar sueldos y sostener un sistema quebrado son quienes ahora intentan cuestionar el financiamiento destinado al desarrollo de Santa Cruz.
¿La historia, finalmente, los condenará?