10 marzo, 2026 12:30 am

De la crisis del petróleo a “marido a domicilio”: la historia de Alejandro Chanampa

Alejandro Chanampa trabajó durante 25 años en la industria del petróleo, en la zona de Comodoro Rivadavia. Su vida profesional estuvo marcada por la planificación y organización de cuadrillas en los yacimientos del Golfo San Jorge. Sin embargo, en abril de este año fue desvinculado, en medio de un contexto cada vez más incierto para el sector. Como tantos otros trabajadores de la cuenca, el golpe fue duro. Pero en lugar de bajar los brazos, eligió reinventarse.

Con cuatro hijos —dos adultos y dos pequeños—, el desafío no era menor. Intentó conseguir empleo por todos los medios, pero el mercado no ofrecía respuestas. Fue entonces cuando una idea simple, nacida en una charla con una amiga, le cambió la vida: brindar servicios de mantenimiento del hogar. Así nació su nuevo emprendimiento, “Handyman Meban”, inspirado en las iniciales de sus hijos menores, Melek y Bastian.

Alejandro empezó con pequeñas tareas: cambiar un burlete, arreglar canillas que perdían, reparar sensores de luz, desagües o calefactores. “Son cosas sencillas, pero que nadie quiere hacer”, explica. Con experiencia como maestro mayor de obra, supo canalizar su conocimiento y vocación en este nuevo oficio que bautizó como “marido a domicilio”.

Diseñó sus propios folletos, se promociona en redes sociales y el boca a boca comenzó a dar resultados. Su propuesta es clara: un servicio de mantenimiento integral para el hogar, confiable, accesible y de calidad. Y apunta más alto: ofrecer atención 24/7 para emergencias, desarrollar una aplicación móvil y ampliar los servicios. “Puedo firmar planos, hacer relevamientos, ir a comprar materiales si el cliente no puede. La idea es facilitarles la vida”, cuenta.

En un contexto de despidos masivos y migración laboral, muchos de sus antiguos compañeros optaron por buscar oportunidades en otras provincias o cambiar de rubro. Alejandro eligió quedarse y apostar por su ciudad. “Esto ya lo vi en los 90. Pero ahora me agarra con familia, responsabilidades, y pesa distinto. Aun así, tengo ideas y ganas. Solo hay que seguir”, afirma.

La historia de Alejandro Chanampa es, en definitiva, una historia de adaptación, trabajo y esperanza. Una prueba de que, incluso en los peores momentos, es posible reinventarse y salir adelante sin dejar la tierra que uno ama.

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