La situación económica sigue golpeando con fuerza a los hogares en todo el país. Según distintos estudios y encuestas privadas, alrededor de 7 de cada 10 argentinos reconocen que no logran cubrir sus gastos mensuales o llegan con mucha dificultad.
El dato no sólo refleja a quienes están por debajo de la línea de pobreza, sino también a una amplia franja de trabajadores y sectores medios que, aun teniendo ingresos, ven cómo el dinero pierde poder frente a la inflación, los aumentos en alimentos, servicios y alquileres.
Por ejemplo, un trabajador con un sueldo promedio que paga alquiler puede destinar más del 40% de su ingreso solo a la vivienda. Si a eso se le suman los aumentos en alimentos, transporte y servicios, el margen que queda para el resto del mes es cada vez más chico. En muchos casos, las familias tienen que elegir entre pagar una cuenta, usar la tarjeta o dejar gastos para el mes siguiente.
En este contexto, cada vez más hogares recurren al endeudamiento, recortan consumos básicos o directamente postergan pagos para poder sostener el día a día. El fenómeno ya no es exclusivo de los sectores más vulnerables, sino que se extiende a gran parte de la sociedad.
La caída del poder adquisitivo y la inestabilidad económica profundizan una realidad que se repite mes a mes llegar a fin de mes se volvió un desafío para la mayoría de los argentinos.