La nueva conducción expone tensiones, pases de factura y un delicado reparto de poder dentro del peronismo bonaerense.
Axel Kicillof asumirá este viernes al frente del PJ bonaerense en un clima caliente, atravesado por tensiones internas y cruces con el sector más duro del kirchnerismo. La cita será en La Plata, donde se oficializará su llegada a la conducción partidaria.
El acuerdo que permitió su desembarco incluyó un delicado reparto de poder: Máximo Kirchner quedará al frente del Congreso del PJ, anticipando una convivencia compleja entre sectores que vienen marcando diferencias hace tiempo.
La interna volvió a escalar tras la filtración de un mensaje de Mayra Mendoza en un grupo de WhatsApp, en medio de un intercambio vinculado a la salud del ministro Carlos Bianco. El episodio sumó tensión, aunque no hubo respuestas públicas.
El escenario se completa con nuevos focos de conflicto, como el proyecto del senador Mario Ishii para declarar la emergencia alimentaria, en un contexto de diferencias por la política social y la relación con Nación.
Así, la primera reunión del PJ bajo la conducción de Kicillof no solo marcará un cambio formal, sino que funcionará como termómetro de una interna que sigue abierta y que puede intensificarse de cara a futuras definiciones electorales.
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