En medio de la fuerte discusión institucional que atraviesa Santa Cruz tras las decisiones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, volvió a quedar bajo cuestionamiento el rol político de Fernando Basanta, uno de los dirigentes históricos del kirchnerismo provincial y señalado desde distintos sectores como un operador con fuerte influencia sobre el esquema judicial santacruceño.
Basanta, quien ocupó cargos estratégicos durante los gobiernos kirchneristas, es mencionado desde hace años como una de las figuras con mayor capacidad de articulación dentro del entramado político y judicial que dominó la provincia durante décadas.
Las críticas resurgen además por los vínculos de poder construidos alrededor de organismos sensibles del Estado, en un contexto donde distintos sectores comienzan a cuestionar el funcionamiento de una estructura que, según sostienen, garantizó protección política, privilegios y falta de avances en causas sensibles para la sociedad santacruceña.
El debate volvió a tomar fuerza luego de los últimos movimientos de la Corte Suprema sobre la situación institucional de Santa Cruz, lo que abrió un nuevo escenario político y judicial dentro de la provincia.
En ese marco, dirigentes y referentes provinciales comenzaron a hablar del fin de una etapa caracterizada por el manejo discrecional de las instituciones y por la existencia de operadores políticos con fuerte incidencia en ámbitos que deberían funcionar con independencia.
La discusión sobre el rol de la Justicia, la necesidad de mayor transparencia y el reclamo por instituciones más independientes aparece hoy en el centro de la agenda política santacruceña.