Eduardo, un jubilado que cobra la mínima, contó en un móvil televisivo que muchas veces debe elegir entre almorzar o cenar porque no le alcanza la plata. “Me hago el desayuno, el almuerzo, la merienda y, a veces, ceno un sanguchito. Comida elaborada, no”, relató.
Actualmente percibe la jubilación mínima y aseguró que los aumentos constantes en alimentos y medicamentos lo obligaron a restringir gastos básicos, salidas y hasta comidas.
“Hoy hay que controlar todos los precios”, expresó mientras mostraba una compra mínima de fiambres por más de $5.000. Además, explicó que su pareja y algunos trabajos informales lo ayudan a sostenerse mes a mes.
Según especialistas en jubilaciones, más del 70% de los jubilados perdió poder adquisitivo durante los últimos meses, principalmente por el congelamiento del bono y el fuerte aumento de medicamentos y alimentos.