Hace más de un siglo, Ezequiel Ramos Mejía impulsó el sueño de conectar y desarrollar el sur argentino a través del ferrocarril, entendiendo que el tren no solo significaba transporte, sino también crecimiento, integración y oportunidades para los pueblos de Santa Cruz.
Aquel proyecto comenzó a tomar forma en 1906 y fue sancionado en 1908. Tiempo después, el 1° de mayo de 1909, el vapor Neuquén llegó a Puerto Deseado con el joven ingeniero Juan Briano, trabajadores de distintas nacionalidades y los primeros materiales ferroviarios para dar inicio a una de las obras más ambiciosas de la Patagonia.
En ese entonces, Puerto Deseado apenas tenía 50 habitantes y 11 viviendas. Sin embargo, ya existía una visión clara: unir distancias, potenciar la producción y abrir camino al futuro.
Hoy, más de cien años después, Santa Cruz vuelve a mirar al tren como una herramienta de desarrollo y esperanza, recuperando un sueño histórico que marcó el nacimiento y crecimiento de muchas localidades de nuestra provincia.