El mercado laboral argentino continúa mostrando señales de deterioro y preocupación por la pérdida del poder adquisitivo. Durante abril, las pretensiones salariales de quienes buscan trabajo volvieron a ubicarse por debajo de la inflación, reflejando un escenario económico cada vez más complejo.
Según un relevamiento privado del sector de empleo, el salario promedio pretendido alcanzó los $1.784.840 brutos mensuales, registrando una leve baja respecto al mes anterior y profundizando una tendencia de desaceleración que comenzó hacia fines de 2025.
El dato más preocupante surge de la comparación interanual: mientras la inflación acumulada supera el 32%, las remuneraciones pretendidas crecieron apenas un 13%, dejando en evidencia el fuerte atraso salarial frente al aumento del costo de vida.
El informe también expone una marcada desigualdad entre sectores y niveles de experiencia. Un trabajador junior solicita en promedio poco más de $1,3 millones mensuales, mientras que los cargos jerárquicos superan los $2,4 millones.
Sin embargo, incluso las posiciones de mayor responsabilidad comenzaron a mostrar retrocesos en las expectativas salariales, reflejando la cautela y la incertidumbre que atraviesa actualmente el mercado laboral.
Entre los rubros con mejores salarios aparecen áreas vinculadas a petróleo, ingeniería, finanzas y tecnología. En contraste, gastronomía y servicios continúan entre los sectores más golpeados, con ingresos considerablemente más bajos.
La caída de las expectativas salariales vuelve a encender alarmas sobre el deterioro del poder adquisitivo y las dificultades que enfrentan miles de trabajadores para sostener sus ingresos frente a la inflación.