En medio de nuevas pintadas políticas y mensajes vinculados al kirchnerismo, volvió a abrirse el debate sobre el uso del espacio público y los costos que generan este tipo de acciones.
Mientras algunos sectores impulsan consignas políticas en paredes y espacios urbanos, también crecieron las críticas de vecinos que cuestionan el deterioro visual y el gasto que implica limpiar las pintadas.
La discusión se trasladó rápidamente a redes sociales, donde muchos usuarios plantearon si quienes realizan este tipo de intervenciones deberían afrontar multas o sanciones económicas por dañar espacios públicos y privados.